CoParenting. Víctor Kustra.

Desde el corazón de Víctor:

Le pregunté a Víctor, como padre y como compañero en esta bella aventura de crianza compartida, qué consejos le daría a otros papás que están comenzando este camino, y sus respuestas me conmovieron profundamente. Su perspectiva refleja no solo su amor hacia nuestra hija, sino también una responsabilidad consciente y un compromiso con ser el mejor padre que puede ser.

  1. Ser un explorador de tu propia biología.
    Para Víctor, la paternidad implica un viaje de autoconocimiento. Este consejo se trata de observar los propios sentimientos, emociones y reacciones, y cómo estas cambian con la llegada de un hijo. Nos invita a ser curiosos, a indagar en nuestra propia naturaleza y entender cómo nuestros propios cambios internos impactan la forma en que criamos. Es un recordatorio de que cada padre y madre trae consigo una biología y una historia únicas que los transforma en guías para sus hijos.
  2. Meditar sobre la magia de la vida que has creado.
    En este punto, Víctor habla de la importancia de encontrar momentos de quietud para reflexionar sobre la maravilla de haber dado vida. La paternidad, para él, es un acto sagrado, algo que merece ser contemplado con reverencia. Meditar sobre la existencia de Marie Luna le permite no solo conectar más profundamente con ella, sino también reconocer la grandeza y fragilidad de la vida. Me dice que estos momentos de reflexión lo llenan de gratitud, lo ayudan a estar presente, y le recuerdan que ser padre es un privilegio que quiere honrar cada día.
  3. Ver en ese pequeño ser tu propio reflejo.
    Este consejo revela una visión profunda de la paternidad, ya que Víctor ve a Marie Luna como un espejo en el que descubre aspectos de sí mismo. Su hija le devuelve una imagen de su propia esencia, de sus valores y de sus sueños. Al verla, entiende que los niños nos muestran nuestros propios anhelos y temores, y a través de su inocencia nos inspiran a mejorar y a sanar nuestras propias heridas. Víctor siente que la paternidad es una oportunidad para evolucionar como persona y para reflejar en ella lo mejor de él mismo.

Las lecciones que Marie Luna le ha regalado:

Le pregunté a Víctor, además, qué lecciones ha aprendido de nuestra hija en estos nueve meses, y sus respuestas fueron igual de bellas y significativas:

  • Priorizar y organizarse en la vida.
    Desde que Marie Luna llegó, Víctor siente que ella le enseñó a “poner los huevos en la canasta,” como él lo dice, lo cual significa establecer prioridades y encontrar equilibrio. Antes, muchas cosas parecían urgentes, pero ahora todo lo ve con más claridad. La paternidad le ha enseñado a organizar sus prioridades y a centrarse en lo que verdaderamente importa: crear un hogar seguro y lleno de amor para nuestra hija.
  • Amar de manera incondicional.
    Con la llegada de Marie Luna, Víctor descubrió una forma de amor que va más allá de cualquier condición o expectativa. Me cuenta que el amor hacia su hija es un sentimiento profundo, algo que lo llena de gratitud y que lo hace sentir completo. Este amor incondicional es el que le da fuerza para superar cualquier obstáculo y le recuerda que, sin importar qué suceda, su papel como padre siempre será estar ahí para ella, apoyarla y amarla tal y como es.
  • Ser un papá responsable y presente.
    Para Víctor, la responsabilidad paternal significa más que proveer; es estar presente en cada momento, involucrarse activamente y ser una figura estable y confiable para nuestra hija. Ser responsable, para él, es una promesa de acompañar a Marie Luna en cada etapa de su vida y de ser un ejemplo que ella pueda admirar. Víctor está comprometido a construir un lazo fuerte y lleno de respeto con nuestra hija, y sabe que ese lazo es la base para que ella crezca sintiéndose segura y profundamente amada.

Para mis colegas, madres y padres:

La experiencia de Víctor me inspira, y sé que muchos de ustedes están recorriendo un camino similar. Los invito a reflexionar, a explorar sus propias transformaciones, y a construir una co-parentalidad basada en el amor y la responsabilidad compartida. ¿Cómo les ha ido a ustedes en este periodo? ¿Qué lecciones les han dejado sus hijos? ¿Qué cambiarían o mejorarían?

Finalmente, agradecemos de corazón a quienes nos han acompañado en este proceso. Anidar, nuestra enfermera Mónica y nuestra partera Vicky han sido verdaderos ángeles en este viaje. Si buscan una comunidad de apoyo, llena de respeto y amor por el parto respetuoso, les invitamos a visitar la página de Anidar.

Que cada paso que demos como padres sea un acto de amor incondicional y que, en cada desafío, recordemos que estamos construyendo un hogar donde el amor y la gratitud son nuestra guía.